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Cultura

Gustavo Caro: por la ruta del cine

Gustavo Caro

En el marco del SEFF 2021, el cine hecho en Tucumán tiene una presencia significativa, por ello conversamos con Gustavo Caro, uno de los redactores de la Revista Ruta 9, revista tucumana especializada en cine, que se presenta en este festival, para preguntarle sobre su mirada sobre el cine que se esta haciendo en Tucumán y su contexto.

Mundar:- ¿Podemos hablar de un nuevo cine de Tucumán?

Gustavo Caro:- Si vamos a hablar de un nuevo cine, al menos cabe preguntarse cuál es el viejo. Como la respuesta puede llevarnos a un recorrido corto, si de catalogar obra se trata, algunos preferimos pensar en un cine tucumano que apenas comienza a manifestarse como entidad y que tiene como prioridad consolidarse. Si nos orientarnos en ese sentido y alcanzamos ese objetivo, esa consolidación seguramente va a contener todo lo hecho anteriormente. Indagar en los antecedentes del cine tucumano nos lleva sin demoras a la figura de Gerardo Vallejo, cuya obra abre la huella de un cine con características tucumanas y logra, además, difusión nacional e internacional, sobre todo con El camino hacia la muerte del viejo Reales, hecho clave que no hay que pasar por alto. Sin embargo, esa experiencia fija en la historia más una trayectoria particular que el reflejo colectivo de un movimiento local. En este trazado también hay que señalar el trabajo precursor del Instituto de Cinefotografía de la Universidad Nacional de Tucumán -ICUNT-, que produjo Mansedumbre, el primer largometraje en fílmico que se realizó en la provincia en 1953, y que fue el ámbito donde Jorge Prelorán dirigió sus primeros documentales en los sesenta. Incluso podemos mencionar a Luis Sampieri, quien estrenó comercialmente su primer largometraje en el 2001. Es decir, si indagamos, se descubre obra. Pero nada indica la existencia de un contexto de producción más amplio, afianzado por su continuidad y sostenido por una difusión comercial y regular que le haya permitido crear un vínculo con el público local. Nada de eso, en ninguna etapa, se dio en Tucumán. Ese tipo de presencia se puede ver ahora en producciones de amplitud temática, impulsadas por grupos de trabajo diversos y exhibidas en una difusión que, a pesar de sus severas limitaciones, está generando una relación con el público tucumano. Al ser, en su gran mayoría, películas financiadas por el INCAA, se obtiene así una legitimación social que ayuda a visibilizar este emergente con otra perspectiva para su continuidad. Lo de “nuevo cine tucumano”, más bien define esta presencia como nueva en el contexto del cine argentino. Aquí y por ahora, a nosotros nos basta con pensar y creer en un cine tucumano.

 

«Indagar en los antecedentes del cine tucumano nos lleva sin demoras a la figura de Gerardo Vallejo, cuya obra abre la huella de un cine con características tucumanas y logra, además, difusión nacional e internacional, sobre todo con El camino hacia la muerte del viejo Reales»

 

M: – ¿Cómo te imaginas que va a cambiar en 10 años?

GC: -En la realidad del país, imaginar a largo plazo es un desafío provocador. Lo que seguro vamos a tener es un escenario de lucha. Si algo caracteriza al cine argentino es que su gente ha sostenido una lucha permanente desde el retorno de la democracia. Al cine tucumano lo veo igual. Nadie se conforma con lo conquistado, todo lo contrario. Es permanente la aparición de nuevos cuadros de trabajo que traen sus propias demandas. Por ejemplo, el sector de los videojuegos se integró a Tucumán Audiovisual y eso, sumado a los otros formatos audiovisuales, nos obliga a repensar permanentemente la concepción de nuestro campo. Hablar de cine implica pensar en un sistema de producción, distribución y exhibición específico, algo que a nivel global está en crisis por la aparición de las plataformas y el desarrollo incesante de nuevas tecnologías, y hoy acentuada por la pandemia. El espectador de cine está mutando aceleradamente. Más que nunca, creo. Y si bien esta mutación no decreta la muerte de las salas, la diversificación de sus hábitos de consumo es evidente. Por eso creo que definir como “nuevo cine” esta sinergia de trabajo que se da en Tucumán, que no sólo involucra la producción, limita la dimensión de lo que representa. No sé cómo estará el sector en diez años, pero lo que pasó en la última década nos abre buenas expectativas respecto a su consolidación definitiva. La producción de series, contenidos web y largometrajes, entre otros formatos, dependerá de que el flujo de ideas se corresponda con un marco de financiamiento que también crezca y se afiance de acuerdo a esa demanda. Esto requiere que el sector audiovisual profundice sus lazos con otros sectores de la economía, la cultura y la política. Nada está garantizado, salvo un escenario de lucha.

M: – ¿Qué importancia le das a la ley audiovisual provincial en estos cambios y por que?

GC: – En este sentido, la ley de promoción al fomento audiovisual es clave. En la medida en que esta crisis económica perdure –y no sólo como un problema de coyuntura-, su reglamentación se torna cada vez más urgente. Y más allá de las circunstancias, su aplicación nos dará el oxígeno genuino para desarrollar la actividad en términos de autonomía respecto a los fondos INCAA que siempre están en discusión. Y cómo una ley se sustancia en su aplicación, si no es letra muerta, es fundamental ponerla en práctica cuanto antes para conocer su real capacidad de inserción en nuestra realidad y para ver en cuáles aspectos ajustarla y potenciarla de acuerdo a nuestros objetivos. En una palabra, para conocer su valor como herramienta de transformación.

M: -¿Qué es Ruta 9 y que aporte consideras que hace al nuevo cine tucumano?

GC: – Ruta 9 es una revista que se propone como un órgano de crítica y reflexión de la actividad audiovisual en Tucumán, con aspiración de extender ese propósito hacia la región. La idea de crearla nos surgió porque desde Tucumán Audiovisual asumimos nuestro compromiso con la actividad más allá de la producción y porque, en este sentido, creemos que las causas y razones de su apogeo no sólo se deben a su capacidad productiva. Reconocemos que atrás de ello estaban dadas ciertas condiciones socio-culturales en Tucumán como la creación de una escuela de cine, la existencia de un mercado cultural con fuerte tradición de consumo y una producción artística de larga trayectoria en diferentes rubros, por destacar algunos aspectos. Por otro lado, ejercer la crítica desde el propio sector, si bien no es habitual pero tiene antecedentes en la historia del cine, nos compromete a pensarnos desde otras perspectivas. El cine tucumano ni siquiera alcanza el perfil de movimiento, pero es un emergente potente que se visibilizó con contundencia ante la sociedad tucumana. Hacernos cargo de eso no pasa sólo por responder a la prensa sino por dar cuenta de esa realidad en términos de discusiones y reflexiones que nos permitan crecer como actividad artística y evitar sucumbir al encantamiento somnífero de la autocomplacencia. Y si podemos crear ese escenario nosotros mismos, sin esperar a que lo hagan otros, mucho mejor.
Tucumán tiene un enorme capital intelectual pero no abundan los espacios para la  discusión y el debate de estos temas. Como pasa en otras provincias, polemizar o discutir en términos aceptables ha ido perdiendo presencia y sentido. Tal vez se deba a la canibalización de la política que vivimos en el país hace mucho tiempo. O a otros factores. No lo sé. Como sea, algunos creemos que si el cine es un vehículo importante para la lectura social y política, la crítica que se haga de ello no es una responsabilidad tangencial a nuestro rol. Además, ¿Qué legitima a la crítica? ¿Qué se la haga desde los medios hegemónicos, desde la academia o que responda a la “institucionalidad” de los nombres propios en las redes sociales? En principio, nos interesa lo que nosotros como colectivo podemos propiciar como espacio de crítica y tratando de abarcar otras lecturas. Por eso abrimos la participación a gente local –periodistas, docentes, investigador@s, etc- interesada en escribir sobre cine tucumano. Lo que aporta Ruta 9 es eso. Un espacio que reúne y propone ejercer la mirada crítica de lo que estamos haciendo, mientras lo hacemos.

(Fuente: www.mundar.com.ar)

Fuente: Youtube (Argentine Cinema with English subtitles)

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