Conecta con nosotros

Sociedad

CABA: La Confitería Del Molino lucirá parte de su marquesina a nuevo para su 105 aniversario

La mítica Confitería Del Molino, que lleva varias etapas de restauración celebra su 105 aniversario exhibiendo los avances de la obra palpitando su reapertura prevista para fin de año.

TELAM/ La mítica Confitería Del Molino, emplazada frente al Congreso Nacional y a la que con justicia se llamó «la tercera cámara», celebra su 105 aniversario exhibiendo los avances de la restauración de cara a su reapertura prevista para fin de año y tras permanecer 24 años tapiada, según explicó la comisión encargada de los trabajos.

«La idea nuestra, si no median contratiempos, es de acá a fin de año tener terminada la totalidad de la confitería con su salón interior y todo su envolvente externo -incluyendo vidriera y marquesina- porque con eso cumpliríamos el primer mandato que es la concesión de la histórica confitería para que sea abierta otra vez al público, que es lo que todo el mundo quiere», dijo a Télam Ricardo Angelucci, secretario administrativo de la Comisión Bicameral Administradora del Edificio del Molino.

El funcionario explicó que aún con las restricciones que impuso la pandemia de coronavirus, en el último año «pudimos avanzar bastante y la intención es aprovechar el 105 aniversario para mostrar lo ya terminado más todo lo que se avanzó en la restauración en la confitería» de la planta baja del Edificio Del Molino, que está terminada en un 40 por ciento.

«Eso incluye tanto el piso como la estructura, yesos, ornamentos dorados, vidrieras y la vereda externa», por donde no se podía circular «desde hace más de 20 años porque siempre estuvo rota o tapiada», agregó.

 

Recorridos virtuales

Esos avances serán explicados y recorridos virtualmente a través de producciones especiales en las redes sociales y medios de comunicación, dado que este año tampoco será posible realizar visitas guiadas para el público general como se hacía regularmente antes de la pandemia y desde los inicios de la restauración, hace tres años.

La «vedette» de esta nueva etapa de puesta en valor es la suntuosa marquesina de hierro, luminarias y vitrales que bordea externamente -a modo de alero- todo el perímetro de la Confitería inaugurada el 9 de julio de 1916, con un segmento totalmente concluido en el sector de la ochava de Avenida Rivadavia y Callao que será descubierto estos días de aniversario para ser admirado.

«Ya está colocada la estructura de hierro y los vitrales que la componen, en un trabajo articulado entre Astillero Río Santiago -que hizo un esfuerzo fenomenal porque no es herrería pesado sino de detalle- y un grupo propio de restauradores que primero recuperó buena parte de los vidrios originales y después fue reconstruyendo cada uno de los paños según el modelo original», explicó Angelucci.

La marquesina

De 42 metros cuadrados de superficie, el sector restaurado íntegramente consta de 56 paños de vitrales, además de dos copones de 4 paños cada uno y dos de las 16 lámparas que iluminan toda la marquesina.

Considerada en su totalidad –con su sección sobre Callao y su igual sobre Rivadavia-, la marquesina tiene 160 metros cuadrados y más de 150 paños de vitrales.

Más allá de la pandemia, Angelucci afirmó que la reapertura lleva su tiempo porque «este no es un salón cualquiera, sino un monumento histórico» que debe ser reconstruido respetando sus características originales, al tiempo que es parte de «un edificio de 8.000 metros cuadrados» con cinco pisos, tres subsuelos y una cúpula «que tiene que ser restaurado integralmente» para asegurar la estructura.

«Para restaurar la confitería y pensar en la concesión tuvimos que hacer una serie de intervenciones previas que insumieron tiempo imprescindibles para poder asegurar la restauración del edificio», dijo.

Entre las tareas ya terminadas se cuentan la restauración total de la azotea y la torre cúpula, que incluyó la puesta en marcha e iluminación de las aspas, la restitución de los leones alados y de los ocho paños vitrales retroiluminados.

«La idea es integrar la terraza a la concesión para que allí funcione un roof top bar (bar de altura), en manos de la misma concesionaria u otra empresas diferente, lo que también ocurriría a fin de año», añadió.

Adicionalmente, se realiza la restauración de la fachada exterior de los pisos 1º a 5º, pero también de la planta baja que incluye vidrieras, ornatos de bronce, cortinas de enrollar y revestimiento pétreo, con excepción de la marquesina.

A esto hay que sumar la finalización de los trabajos en los salones de fiestas del primer piso, que se ejecutarán al completar las obras del resto de los espacios en esa planta.

Angelucci indicó en diálogo con Télam que a nivel edificio, la restauración está finalizada en un 75 por ciento, y si bien «lo que falta es poco» lleva tiempo porque «es de mucho trabajo y mucho detalle», involucrando tareas «tanto de yesería, como mosaicos, recuperación de los dorados y cada una de las incrustaciones».

Terminado en 1916 bajo la dirección del afamado arquitecto italiano Francisco Gianotti (1881-1967), el edificio y confitería Del Molino fue expropiado a los descendientes del pastelero Cayetano Brenna en 2014 y transferido al Congreso de la Nación en cuyo interior se creó la Comisión Bicameral encargada de su restauración.

La Ley 27.009 de expropiación y restauración dispuso que «el subsuelo y planta baja deberán ser concesionados como confitería, restaurante, pastelería o cualquier uso afín», mientras que el resto del inmueble albergará «un museo dedicado a la historia de la confitería» y «un centro cultural a denominarse ‘De las Aspas’ dedicado a difundir y exhibir la obra de artistas jóvenes».

En relación al museo, Angelucci señaló que la idea es que dé cuenta tanto de la vida de la Confitería -de la que se recuperaron 20 máquinas históricas y miles de moldes de pastelería- como «de la sociedad» de su época de esplendor, y para eso «se va a recrear también alguno de los departamentos»

El funcionario recordó que cuando recibió las llaves y entró al edificio por primera vez el 2 de julio de 2018 su estado era deplorable y cuatro de sus departamentos estaban intrusados por exinquilinos a los que habían dejado de cobrarle el alquiler por el estado de abandono en que se encontraban las viviendas, con humedad, goteras y constantes cortes de agua y luz.

«Para nosotros estas fechas son de reafirmación y de mucha satisfacción. En primer lugar por el equipo de trabajo que desde el primer día no escatimaron esfuerzo alguno para hacerse cargo de este desafío. En segundo lugar, por la continuidad que han tenido las obras más allá de los vaivenes políticos y que hoy nos permite ver un horizonte de finalización. Y en tercer lugar, por el invalorable aporte de la gente, que de todo el país nos han acercado información tanto material como inmaterial que nos ha permitido reconstruir el valor real de la confitería, no solo arquitectónico sino también histórico, cultural», concluyó.

 

Continuar leyendo
Haga clic para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *