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Cultura

Subastan en 20 millones de dólares un retrato de Hockney pintado por Lucien Freud

El retrato, realizado durante una sesión de más de 100 horas, refleja la larga amistad entre Hockney, que además de pintor es escenógrafo, proyectista y fotógrafo, con Freud, nacionalizado británico y nacido en Berlín, Alemania, el 8 de diciembre de 1922 como uno de los nietos de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis.

El retrato que Lucian Freud (1922-2011), uno de los artistas figurativos más importantes del arte contemporáneo, pintó de su colega británico David Hockney, uno de los artistas vivos más caros del mundo, fue subastado en unos 20 millones de dólares, informó hoy la rematadora Sotheby’s, de Londres.

El retrato, realizado durante una sesión de más de 100 horas, refleja la larga amistad entre Hockney, que además de pintor es escenógrafo, proyectista y fotógrafo, con Freud, nacionalizado británico y nacido en Berlín, Alemania, el 8 de diciembre de 1922 como uno de los nietos de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis.

«Es difícil pensar en dos grandes artistas británicos tan aclamados como Lucian Freud y David Hockney. En este magnífico retrato somos testigos no solo de la relación duradera de estos dos maestros, sino, además, de un ‘tour de force’ del retrato», dijo Tom Eddison, director de la sección de arte contemporáneo de Sotheby’s, cuando se anunció la subasta, hace poco más de un mes.

Se trata de un cuadro que no había sido expuesto en público desde la exposición de Freud que la National Portrait Gallery hizo en la capital británica un año después de su muerte, por lo que la venta fue muy por encima del piso estimado, de poco más de 11 millones de dólares, informó la agencia francesa de noticias AFP.

En la pintura, realizada entre la primavera y el verano de 2002 cuando Freud tenía unos 80 años y Hockney 65, el retratado aparece con el ceño ligeramente fruncido y las gafas algo inclinadas, «en plena reflexión, mostrando su simpatía y curiosidad», indicaron voceros de Sotheby’s.

La obra fue, además, la última de una serie de retratos de modelos ilustres pintados por Freud entre 2001 y 2002: desde la reina Isabel II hasta Kate Moss, sumándose a los cientos de retratos de amigos, amantes, aristócratas y artistas que hizo durante su carrera.

«Fue una experiencia memorable y agradable -dijo Hockney, sobre el encuentro que mantuvo con Freud-. Su retrato me pareció muy logrado. Todas las horas que pasé posando aparecen en el cuadro».

Durante cuatro meses Hockney caminó por Holland Park hasta llegar al departamento de Freud. «A veces llegaba temprano y escuchaba como él subía las escaleras de dos en dos. No se quedaba atrás a los 80. Nunca quiso ser visto como alguien inactivo», rememoró.

La sesión fue un largo encuentro que incrementó la admiración mutua. Para Hockney, la técnica que aplicó Freud fue impactante. «La charla de Lucian siempre era fascinante. A veces eran solo chismes muy divertidos sobre personas que ambos conocíamos y que me hacían reír. Pero también hablábamos del arte de Picasso, de Ingres y de otros», recordó Hockney.

Bella Freud, hija del pintor y testigo de esos encuentros, agregó que «fue emocionante verlos juntos, como los dos cancheros de la escuela, absortos en la conversación del otro. Me gustó que Hockney dijera que disfrutaba de la lentitud del progreso de la pintura porque eso les permitía charlar».

Después de iniciarse en el surrealismo, tras la Segunda Guerra Mundial por la que dejó su Berlín natal y se exilió en Londres con su familia, Freud devino uno de los principales representantes de la pintura figurativa inglesa, especializado en retratos que suelen excluir la expresión de sentimientos y contienen una carnalidad muy perceptible. En tanto que Hockney fue un gran artista pop en los años 60 y uno de los más influyentes del siglo XX.

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