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Cultura

Una obra ecológica y cooperativa con el sello de Tomás Saraceno

Museo Aero Solar Reconquista, cuyo nombre refiere a la zona del Río Reconquista, inspirado en el trabajo de este inquieto arquitecto y artista nacido en Tucumán en 1973 se exhibe hasta el 21 de noviembre en la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Una inmensa obra de arte ecológica y colectiva, realizada con bolsas plásticas recicladas en una cooperativa del conurbano, intervenidas con frases, ilustraciones y mensajes de alumnos, docentes y personas privadas de su libertad conforman el Museo Aerosolar Reconquista, que se inspiró en el proyecto Aerocene impulsado por el artista tucumano Tomás Saraceno y se exhibe hasta el 21 de noviembre en la Bienal de Arquitectura de Venecia.

De las entrañas de José León Suárez a la ciudad italiana de Venecia viajó en barco esta «escultura flotante» de 300 metros cuadrados, un globo confeccionado por múltiples manos a lo largo de los años, suerte de collage que una vez desplegado es inflado por el aire, levantado por el sol y trasladado por el viento (el aire caliente del interior se expande y se hace más ligero que el aire frío del exterior, levantando la escultura).

Aerocene es un proyecto de largo aliento en la carrera de Saraceno, este inquieto arquitecto y artista nacido en Tucumán en 1973: no abarca solo las consignas a disposición del público para la construcción colectiva de una escultura solar con bolsas plásticas (en aerocene.org) sino también la urgencia de cuidar el planeta y alcanzar una nueva era que reemplace a la actual denominada Antropoceno, signada por el destructivo impacto global dejado por el hombre.

El artista que trabajó con la NASA o el MIT es reconocido en todo el mundo por sus obras inspiradas en las telas de arañas y sus intrincadas morfologías, pero además, en enero de 2020, en las Salinas Grandes de Jujuy, marcó un récord mundial -auspiciado por la banda coreana de k pop BTS- al impulsar el primer vuelo humano de la historia sin combustibles fósiles, paneles solares, baterías ni helio, únicamente impulsado por el aire, que fue materializado por una mujer piloto.

Un grupo de titiriteros y artistas de una materia titulada Laboratorio inflable de la Universidad de San Martín (UNSAM) descubrió hace unos años la propuesta de Saraceno y comenzó a aplicarla en sus clases: sumaron a la cooperativa de reciclaje urbano Bella Flor, que seleccionó y limpió las bolsas de plástico que sirvieron de lienzo, mientras que alumnos de escuelas secundarias de la zona y estudiantes del complejo penitenciario cercano dejaron también su impronta en esta pieza artística.

Cuando el arquitecto libanés Hashim Sarkis, curador de la bienal de este año, eligió como lema «¿Cómo viviremos juntos» invitó a Saraceno a que participe con alguno de sus proyectos vinculados al Aerocene: el artista inmediatamente pensó en el Museo Aero Solar Reconquista, cuyo nombre refiere a la zona del Río Reconquista, en la localidad bonaerense de José León Suárez, cuna de todo este trabajo. Más de 200 personas en total concretaron la pieza que hoy exhibe la bienal.

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